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Efectos psicológicos de la pandemia en los niños y niñas.

Efectos psicológicos de la pandemia en los pequeños.

Los adultos son mucho menos resistentes que los pequeños a los efectos psicológicos que puede producir el aislamiento, sin embargo, no son inmunes a esto.

Es importante que puedas considerar que sus rutinas han sufrido una alteración importante, hasta hace un tiempo iban al Jardín o Sala Cuna y ahora están en casa todos los días. La exposición al bombardeo constante de noticias en relación con el coronavirus, el no poder ir al jardín, ver su familia, jugar con sus amigos, salir a pasear, etc. Esto puede provocarles niveles altos de estrés y tener un impacto emocional en ellos.

  1. Cambios de Humor

Los niños/as comienzan a tener cambios de humor mucho más frecuente. Se irritan con mayor facilidad, pueden expresar su malestar a través de pataletas o con conductas que tal vez ya habíamos superado en relación con la edad que tienen. Se pueden percibir tristes y más llorones, desesperanzados, con el ánimo bajo y desganados.

  1. Ansiedad

Aparece sintomatología ansiosa. No es anormal, por ejemplo, que pregunte cuándo acabará el Coronavirus, o cuándo puede ir al jardín, cuándo verá a sus amigos o a las tías y/o agentes educativos, a sus primos o familia o que tenga actitudes que indique que quiere salir (por ejemplo: tomarte la mano y decir ¿vamos?).

El problema se genera cuando es una conducta repetitiva y constante, y el nivel de ansiedad que les genera es alto.

Por esta razón es muy importante que los pequeños sigan pequeñas rutinas en casa, como cuando estaban en el jardín, que vean los videos de las tías para mantener contacto y que su ansiedad no vaya en aumento.

  1. Alteración del sueño

Los pequeños pueden experimentar dificultades para quedarse dormidos, despertar a media noche asustados o presentar miedos nocturnos que antes no tenían, y si tal vez los tenían estos pueden agudizarse.

Es bueno que en algunos momentos puedan dormir con sus padres, ya que, esto les genera seguridad. No obstante, si el pequeño/a ya duerme solito/a, mantener esa rutina e interrumpirla en algunas oportunidades.

También es muy importante que se siga una rutina de sueño, horario de levantarse, horario para la siesta y para el sueño nocturno. En cada período recomendamos que se genere un clima de sueño, bajar la intensidad de la luz, sacar prendas de ropa a la hora de la siesta y ponerse el pijama en la noche.

  1. Aumento o disminución del apetito

Es posible que ocurran alteraciones en el apetito. Existen dos posibilidades: que pierdan las ganas de comer o que comiencen a comer más que antes. También es factible que se pongan mañosos, que solo quieran comer aquellos alimentos que son sus preferidos y si no es así prefieran no comer o hacer algún tipo de berrinche por no soportar la frustración.

Tranquilos, todo esto es normal en este periodo de pandemia.

  1. Pocos deseos de jugar

Otro indicador es la pérdida significativa del interés por jugar y divertirse. Ya no les atraen sus juguetes favoritos, todo les aburre y parecen desanimados cuando les presentan actividades que antes les parecían divertidas y entretenidas.

En estos casos, aunque sabemos que es probable que con el teletrabajo tengamos menos tiempo, es muy importante hacer un espacio para ello, para jugar, reír, explorar. La mayor parte de las actividades que ellos realizan en el Jardín Infantil y Sala Cuna, se basan en el juego y exploración. Tómate un ratito y juega con ellos, te darás cuenta que, esto no solo le ayuda a ellos, sino que también a ustedes a distraer su mente y tener un buen momento juntos.

  1. Conductas regresivas

Una de las primeras cosas que demuestran que los pequeños están presentando ansiedad es el desarrollo de conductas regresivas. Esto se traduce a que de pronto pueden volver a hacer cosas que ya habían superado, por ejemplo: en el caso de los niños/as que ya no usan pañal, pueden volver a orinarse, en los más pequeños demandan mucha más atención.